Ana Belén Nicolás, Egresada de UPCT y franquiciada de Imaginarium: "La empresa es como un hijo"

“Siempre con una sonrisa”, recibe Ana Belén Nicolás a sus “invitados”, así es como llama a sus clientes”, a los que trata “como si fueran de la familia”, en su tienda de la franquicia Imaginarium en el centro de Cartagena. Y especialmente a los niños, que tienen su propia puerta de acceso “a un mundo en el que pueden hacer realidad sus sueños”, explica esta egresada de la Facultad de Ciencias de la Empresa de la UPCT.

¿Cómo decidió ser empresaria?

He querido tener mi propio negocio desde la más tierna infancia. Por ello estudié Empresariales, porque me parecía la carrera más oportuna.

¿Por qué optó por ser franquiciada?

Desde que estudié la fórmula de las franquicias en la Facultad tuve siempre en mente esta idea, porque me gusta la forma que tienen de trabajar. Está todo muy normalizado y estudiado, ves que la marca funciona, tienes tiendas de ciudades similares para hacer una estimación y sabes donde te metes.

¿Y por qué Imaginarium?

Siempre he sido una cliente habitual y cuando cerraron la franquicia de Cartagena vi que era mi oportunidad y no la dejé escapar.

¿Los conocimientos adquiridos durante sus estudios le son de utilidad?

Todo lo que aprendí durante la carrera lo he visto reflejado aquí. Y el haber estudiado las franquicias hizo que desde el primer día no me sonara nada a chino. Comenzamos poco antes de Navidad y vino todo el trabajo de golpe, pero enseguida me adapté.

¿Cómo fueron los comienzos con la tienda?

Complicados, porque se me juntó la elaboración del Plan de Empresa con la presentación de la tesina en la Universidad y con el parto de mis mellizos. Pero yo no me estreso, no sirve de nada. Lo mejor es disfrutar con el trabajo.

¿Cómo es posible conciliar la faceta de madre con la de empresaria?

Te tiene que gustar mucho el negocio. Tiene que ser vocacional, porque requiere un esfuerzo constante y los primeros años, la empresa es como un hijo. Si no hubiera sido por la disponibilidad que mi marido tiene para atender a mis hijos, no hubiera podido montar la tienda.

Abrió en plena crisis, en 2009. ¿Cómo va el negocio?

Tal y como está la situación, no nos podemos quejar. Tenemos un producto con muy buena relación calidad-precio, diseñado por educadores y pedagogos y pensado para cada edad del niño.