Pedro Palazón: “Un agrónomo con capacidad de adaptarse, encuentra trabajo”

Con la resolución de quien se atreve a montar una empresa en plena crisis, Pedro Palazón (34 años) repasa en apenas unos minutos su exitosa carrera profesional. No ha parado de trabajar desde que en 2001 finalizó sus estudios en Ingeniería Agronómica en la UPCT, cuando encontró empleo en el mismo lugar donde había realizado las prácticas. Desde 2006 es autónomo y en 2011 creó su propia empresa de investigación, Ideagro.

Natural de Ulea, Pedro tiene radicada su empresa en Lorquí, aunque “todos los días trabajamos entre Barcelona y Huelva, en todo el arco mediterráneo, tanto con empresas nacionales como internacionales y en todo tipo de cultivos”, cuenta destacando que uno de sus actuales proyectos es cultivar arándanos en la Región.

Ideagro externaliza el departamento de I+D+i para empresas que no cuentan con uno propio, desarrollando nuevos procesos de fabricación y nuevos productos más saludables a través de producciones sostenibles. “Sorprende que un ingeniero agrónomo no esté plantando lechugas, porque se asocia la profesión únicamente al campo, cuando hay mucho más potencial en la industria agroalimentaria, para la que salimos perfectamente formados”, afirma.

“Somos capaces de, partiendo de un solar sin nada, montar toda una industria alimentaria diseñando la producción, incluyendo las infraestructuras y las líneas de proceso, para poner en marcha una fábrica de zumos o mermeladas”, pone como ejemplo este emprendedor.

La empresa de Pedro, que ya cuenta con cuatro trabajadores y está en plena expansión, también participa en proyectos de cooperación internacional, desarrollando pequeñas industrias agroalimentarias en África y Latinoamérica, y ha creado una plataforma online, Agrodocentia.com, de formación especializada y reciclaje profesional. Su último curso, de especialista en producción sin residuos, agotó las plazas disponibles. “Y todo, con financiación 100% privada”, resalta.

Pedro sigue ligado a la Universidad Politécnica de Cartagena, con la que realiza proyectos de investigación conjunta sobre la huella hídrica y los riegos deficitarios. “Somos un punto de conexión entre los productores y la universidad”, resume. Como observador exterior, aprecia que la Escuela Técnica Superior de Ingeniería Agronómica “ha evolucionado muchísimo, tienen unas infraestructuras impresionantes y, por lo que veo, casi todos sus titulados están encontrando trabajo”.

Y es que “el sector agroalimentario es el de mayor potencial en nuestra Región y se está reinvirtiendo mucho”. ¿Qué necesita un ingeniero agrónomo para hallar empleo? “Capacidad de adaptación. Si no te importa desplazarte, trabajas”, sostiene desde la experiencia de quien estuvo cinco años empleado en Castellón.

Felizmente casado y con dos hijos, Pedro está convencido de que “el futuro va hacia productos sostenibles y con valor añadido para la salud”. Precisamente la temática de la que hablará este mes de mayo en un simposio internacional en Kentucky (EE.UU.), al que asistirán casi 3.000 profesionales de unos 80 países.