Carlos Colodro: «Son tiempos difíciles, pero la Universidad siempre ofrece oportunidades»

Acumulador de becas y premios (Fin de Carrera y Fin de Máster en TIC, a nadie sorprendería que obtuviera también el Extraordinario de Doctorado dentro de unos años), Carlos Colodro Conde, nacido en Cartagena hace casi 25 años, se sabe afortunado por desarrollar su prometedora trayectoria académica en su tierra.

«Tenía claro que el primer lugar de búsqueda no iba a ser Alemania, sino la Región», recuerda. «Todo elmundo habla de irse del país, o al menos a Madrid, a donde van el 90% de los telecos. Es posible trabajar aquí, es complicado, pero no imposible», afirma. «Son tiempos difíciles, pero la Universidad siempre ofrece oportunidades».

Colodro basará su tesis doctoral en el proyecto Euclid de la Agencia Espacial Europea, en el que participa junto a otros ocho investigadores del departamento de la UPCT y lógicamente admite que «no podía imaginarlo » cuando comenzó a estudiar Ingeniería deTelecomunicación. «Es lo mejor queme podía haber pasado, porque la Astronomía siempre ha sido mi hobby. Ha sido una afortunada casualidad», explica.

La labor de Colodro es diseñar el módulo de alimentación de la unidad de control electrónico del espectrofotómetro de infrarrojo que llevará el satélite Euclid cuando sea lanzado al espacio en 2019. ¿Presión? «En pequeñas dosis», responde, y reconoce que «la documentación y las revisiones continuas en ocasiones pueden llegar a resultar agotadoras».

Claro que, si algo falla en el satélite, «no se puede subir a repararlo», describe gráficamente. Por eso «todos los componentes se duplican, para conmutar en caso de fallo». La confiabilidad que se precisa es sólo infinitesimalmente menor que el 100%. La electrónica espacial no es precisamente sencilla. El instrumental estará expuesto a amenazas como radiación y temperaturas extremas y muy cambiantes, bajo las que «ningún aparato electrónico diseñado para la Tierra funcionaría», señala.

El ejemplo de Colodro es muestra del potencial investigador y formativo de laUPCT y la posibilidad de participar en tareas apasionantes sin marcharse al extranjero. Si puede elegir, este cerebro no se fugará. «En otro país quizás no me sentiría tan realizado y, por otra parte, muchos de los que se van fuera tienen el objetivo de volver», razona. «Como me ofrecieron esta oportunidad, decidí quedarme aquí. Aunque para embarcarse en un proyecto de esta envergadura hay que echarle valor», dice.