Jessica Mojica Martínez: "Es un mundo de hombres, pero me tratan de tú a tú"

La lotería no toca si no juegas. Jessica Mojica (Cartagena, 1983) hizo su apuesta cuando decidió que “no iba a estar toda la vida colocando botes” y dejó su empleo en Mercadona para entrar en la UPCT. Tras concluir la Ingeniería Técnica Agrícola en Hortofrutícola y Jardinería participó en un proyecto de investigación de la UPV y ahora lleva más de un año en la empresa Kernel Export, controlando los cultivos ecológicos de verduras y hortalizas en fincas de Murcia, Almería y Albacete.

- ¿Por qué estudiaste Ingeniería Agrícola?

- Quería hacer biología, pero me dijeron que haciendo la Ingeniería iba a tener más salidas. Probé, y me encantó.

- ¿Por qué crees que es una carrera con no demasiados alumnos?

- La gente no quiere un trabajo de campo. Estudia para ponerse el traje de chaqueta. Yo, si puede ser, prefiero ir de barro hasta las rodillas (ríe).

- ¿Cómo conseguiste el empleo?

- Me tocó la lotería. Fuí a la entrevista de trabajo sin ninguna expectativa, ni siquiera estaba nerviosa, porque pensaba que me tendría que ir fuera de España. Y cuando me llamaron un 28 de diciembre me lo tomé a broma, pensé que era una inocentada.

- ¿La carrera te preparó bien para este trabajo?

- Tiene bastante relación lo que hago a diario con lo que estudié, aunque nunca es lo mismo verlo sobre el papel que en el campo, por mucho que la teoría te dé una base muy importante. Pero las prácticas que se hacen en la finca Tomás Ferro son geniales, te sirven muchísimo a la hora de trabajar.

- ¿Qué haces en el día a día?

- Soy técnico de campo. Visito los cultivos, detecto plagas, planifico los tratamientos… Organizamos la producción desde el principio, la plantación, al final, el corte.

-¿Qué es lo que más te gusta?

- No hay un día igual a otro. Dependiendo del clima, cambian todas las condiciones de trabajo. Se me pasan los días volados. Echo muchas horas, pero estoy muy contenta. Aprendo muchísimos y además hay unas vistas preciosas en las fincas de la empresa. El primer día en la de Níjar, en pleno Cabo de Gata, no paré de echar fotos.

- ¿Es difícil trabajar en el campo siendo mujer?

- Es un mundo de hombres, pero me tratan de tú a tú y me enseñan todo lo que saben. Los agricultores con los que trato no han estudiado pero llevan 30 años en el campo y la experiencia da mucho conocimiento. A los mayores hay que saber llevártelos a tu terreno, no puedes llegar imponiéndoles órdenes.

- ¿Es más complicado el cultivo en ecológico?

- No, las plagas son las mismas. La locura de los químicos para quien la quiera.

- ¿Lastra la crisis al sector?

- El mercado de los cultivos ecológicos, en concreto, está creciendo muchísimo, pero más por la demanda internacional que por el consumo en España.